Entrenar en ayunas en Madrid: qué dice la ciencia real en 2026 y cuándo funciona

Entrenar en ayunas en Madrid con Marcos Martín, entrenador personal en Chamartín

Entrenar en ayunas en Madrid: qué dice la ciencia real en 2026 y cuándo funciona

Entrenar en ayunas en Madrid: qué dice la ciencia real en 2026 y cuándo funciona de verdad

Llevas meses levantándote a las 6:30 de la mañana para entrenar en ayunas porque alguien en Instagram te convenció de que así quemas más grasa. O llevas meses evitándolo porque otro influencer dijo que destrozas el músculo. Dos mensajes opuestos, los dos con miles de likes, los dos con cero contexto.

El debate sobre entrenar en ayunas en Madrid — y en cualquier lugar — lleva años generando más calor que luz. En 2026, por fin tenemos suficiente evidencia científica para dar una respuesta clara: ni es la solución milagrosa que promete el marketing, ni es el error catastrófico que advierten otros. La verdad está en los matices que nadie te había explicado.

Soy Marcos Martín, entrenador personal en Chamartín, Madrid, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte con más de 20 años de experiencia. En este artículo te doy la respuesta definitiva, con el meta-análisis de 46 estudios, la cita de Stuart Phillips y un plan práctico adaptado a tu objetivo y tu realidad en Yoofit Chamartín.

Entrenar en ayunas en Madrid con Marcos Martín, entrenador personal en Chamartín

Tabla de contenidos

1 Qué ocurre en tu cuerpo cuando entrenas en ayunas — la fisiología real
2 El meta-análisis definitivo: 46 estudios, una sola conclusión
3 Cuándo entrenar en ayunas puede tener sentido — y cuándo no
4 Entrenar en ayunas por objetivo: fuerza, cardio y pérdida de grasa
5 El riesgo que nadie te cuenta: músculo y ayuno
6 Errores frecuentes al entrenar en ayunas en Madrid
7 Preguntas frecuentes — FAQ extendida (10 preguntas)

 

1. Qué ocurre en tu cuerpo cuando entrenas en ayunas — la fisiología real

Para entender el debate, primero necesitas entender qué hace exactamente el ayuno en tu cuerpo antes de entrenar. Tras un ayuno nocturno de entre 8 y 12 horas, se producen tres cambios metabólicos clave que son la base de todo el argumento a favor del entrenamiento en ayunas.

Primero: los niveles de insulina descienden significativamente. La insulina es la hormona que, cuando está elevada, inhibe la movilización de grasas — su descenso facilita teóricamente el acceso a los depósitos de grasa como combustible.

Segundo: el glucógeno hepático — la reserva de glucosa del hígado — está parcialmente depleccionado. Con menos glucosa disponible en sangre y menos glucógeno hepático, el cuerpo tiende a priorizar los ácidos grasos como fuente energética durante el ejercicio.

Tercero: los niveles de adrenalina y noradrenalina suelen estar más elevados por la mañana en ayunas, favoreciendo la lipólisis — el proceso de liberación de grasa almacenada.

Como describe el artículo publicado por

Y aquí está el punto clave que el marketing del ayuno no te cuenta: que tu cuerpo use más grasa DURANTE el entrenamiento no significa que pierdas más grasa TOTAL a lo largo del día. Esa distinción es la que cambia todo.

2. El meta-análisis definitivo: 46 estudios, una sola conclusión

📊 Aird TP, Davies RW, Carson BP. «Effects of fasted vs fed-state exercise on performance and post-exercise metabolism: A systematic review and meta-analysis» (British Journal of Nutrition, 2018; DOI: 10.1017/S0007114518000867; N=46 estudios controlados). Este meta-análisis — la revisión más amplia disponible sobre entrenamiento en ayunas vs. entrenamiento con alimentación previa — confirma que el entrenamiento en ayunas sí produce una mayor oxidación de grasa DURANTE el ejercicio. Pero también confirma que ese mayor uso de grasa durante la sesión no se traduce en una mayor pérdida de grasa corporal total a lo largo de días y semanas cuando las calorías totales del día son equivalentes.

«La cantidad total de grasa quemada a lo largo de días y semanas determina la reducción efectiva del peso corporal — no lo que ocurre en una sola sesión.»  — Brad Schoenfeld, PhD, investigador de referencia mundial en hipertrofia y composición corporal

Esta conclusión del meta-análisis Aird et al. es la base científica más sólida disponible sobre el tema. No es un estudio pequeño ni una opinión de un influencer: es la síntesis de 46 estudios controlados. Y su conclusión es matizada, no absoluta: el ayuno cambia lo que quemas DURANTE la sesión, pero no necesariamente lo que pierdes a largo plazo.

El investigador Brad Schoenfeld, citado por

La conclusión práctica es clara: si entrenas en ayunas y luego compensas con más comida durante el día, el efecto sobre la pérdida de grasa es nulo. Si mantienes el mismo balance calórico que cuando entrenas habiendo comido, la diferencia a largo plazo es mínima.

3. Cuándo entrenar en ayunas puede tener sentido — y cuándo definitivamente no

Cuándo puede funcionar

El entrenamiento en ayunas puede ser una opción razonable para personas que entrenan a primera hora de la mañana, no tienen síntomas de hipoglucemia con el estómago vacío y realizan sesiones de intensidad baja o media — cardio en zona 2, caminata, movilidad o sesiones de fuerza ligeras. En estas condiciones, la diferencia en rendimiento es mínima y algunas personas lo prefieren por comodidad digestiva.

El entrenador español José Ruiz, en una entrevista recogida por

Cuándo definitivamente no funciona

El entrenamiento de alta intensidad — HIIT, fuerza pesada, entrenamientos de más de 60-75 minutos — en ayunas produce un déficit de rendimiento claro. Con menos glucosa disponible, el cuerpo no puede sostener la intensidad necesaria para los beneficios que buscas. El resultado: entrenas peor, generas menos estímulo muscular y tu recuperación se complica.

«Para el rendimiento, nunca va a ser mejor entrenar en ayunas que hacerlo habiendo comido.»  — Nieves González, nutricionista especialista en entrenamiento y rendimiento deportivo (Infobae España, mayo 2026)

En Yoofit Chamartín, la mayoría de mis clientas y clientes que entrenan fuerza antes de las 8:00 han mejorado significativamente sus resultados cuando cambiaron de ayuno total a tomar algo pequeño 30-60 minutos antes — un café, un plátano, o un yogur griego pequeño. El rendimiento subió, la recuperación mejoró y los resultados fueron superiores a los meses anteriores en ayunas.

Para saber exactamente qué comer antes de cada tipo de sesión según tu objetivo y tu tiempo disponible, lee nuestro artículo completo sobre qué comer antes de entrenar para quemar grasa en Madrid.

4. Entrenar en ayunas por objetivo — el protocolo correcto para cada caso en Madrid

Si tu objetivo es perder grasa

Para la pérdida de grasa, el balance calórico total del día es lo que manda — no si entrenas en ayunas o no. Lo que sí importa es que la sesión sea de suficiente calidad para generar el estímulo que produce cambios en la composición corporal. Si el ayuno reduce esa calidad — y en la mayoría de personas que hacen fuerza o HIIT, la reduce — entonces el ayuno es contraproducente para tu objetivo.

Mi recomendación para clientes de Yoofit Chamartín que buscan perder grasa: come algo pequeño antes si vas a entrenar fuerza o HIIT. El cardio suave de 30-40 minutos en zona 2 puede hacerse en ayunas sin sacrificio significativo de rendimiento, si eso te resulta más cómodo.

Si tu objetivo es ganar músculo o mantenerlo

En este caso, el ayuno tiene más riesgo y menos beneficio. El catabolismo muscular — el uso de aminoácidos del músculo como combustible — aumenta durante el ejercicio intenso en ayunas, especialmente en sesiones largas o de alta intensidad. Si estás construyendo músculo o intentando preservarlo mientras pierdes grasa, el ayuno antes de sesiones de fuerza no es tu aliado.

Si tu objetivo es rendimiento deportivo

El rendimiento deportivo requiere combustible. Los estudios son consistentes: el rendimiento en pruebas de potencia, velocidad y resistencia es superior cuando hay glucosa disponible. Para cualquier persona que entrene con objetivos de rendimiento — competición, marcas personales, mejora de capacidad física — el ayuno antes del entrenamiento principal es una desventaja clara.

Para entender en profundidad cómo los distintos tipos de entrenamiento afectan a la composición corporal, lee nuestro artículo sobre cómo perder grasa sin perder músculo en Madrid.

5. El riesgo que nadie te cuenta: el músculo y el ayuno

📊 Estudio publicado en Frontiers in Nutrition (2026): el entrenamiento en ayunas puede alterar la relación con la comida en algunas personas, disminuyendo el deseo por alimentos ricos en grasas y azúcares. Sin embargo, la respuesta no es igual para todas las personas: en individuos con mayor índice de masa corporal, el ejercicio en ayunas tiende a reducir la ingesta calórica posterior — lo que puede ser útil para el control del peso a corto plazo pero no garantiza mantenimiento a largo plazo.

El riesgo más importante que el marketing del ayuno no publicita: el catabolismo muscular. Durante una sesión de fuerza prolongada o de alta intensidad en ayunas, el cuerpo puede empezar a usar aminoácidos del tejido muscular como fuente de energía — especialmente los de cadena ramificada (BCAA) — lo que puede comprometer la recuperación y el mantenimiento de masa muscular.

Este riesgo es especialmente relevante para mujeres mayores de 40 años — que ya tienen un mayor riesgo de pérdida muscular por los cambios hormonales — y para cualquier persona en déficit calórico. En esos casos, el ayuno antes del entrenamiento añade un factor de riesgo muscular que no compensa ningún beneficio demostrado sobre la pérdida de grasa a largo plazo.

La forma más eficaz de mitigar ese riesgo si igualmente quieres entrenar en ayunas: tomar un café negro o un vaso de agua con aminoácidos esenciales (BCAA o EAA) antes de la sesión. No rompe el ayuno de forma significativa pero sí reduce el catabolismo muscular durante el entrenamiento.

6. Errores frecuentes al entrenar en ayunas en Madrid

Error 1: Hacer sesiones de fuerza largas e intensas en ayunas

Es el error más frecuente y el que peores consecuencias tiene. Si la sesión dura más de 45 minutos y tiene alta intensidad — series pesadas, poco descanso, muchos ejercicios — el rendimiento cae, el catabolismo muscular aumenta y el riesgo de hipoglucemia sube. La idea de que más intensidad en ayunas = más grasa quemada no tiene respaldo científico sólido.

Error 2: Compensar el ayuno comiendo más después

Es el mecanismo que anula cualquier ventaja teórica del ayuno. Si el entrenamiento en ayunas aumenta el apetito posterior — lo cual ocurre en muchas personas — y comes más en las horas siguientes, el déficit calórico que buscabas desaparece. El cuerpo es muy eficiente compensando.

Error 3: Ignorar las señales del cuerpo

El mareo, los temblores, la pérdida de concentración o la sensación de debilidad durante el entrenamiento son señales de hipoglucemia que no deben ignorarse. En ese caso, el cuerpo está diciendo claramente que necesita combustible. Persistir en ese estado no es disciplina — es riesgo.

Error 4: Aplicar el mismo protocolo de ayunas a cualquier tipo de entrenamiento

El ayuno puede ser compatible con una caminata de 30 minutos a primera hora. No lo es — para la mayoría de personas — con una sesión de peso muerto, sentadillas y press a alta intensidad. El tipo de entrenamiento determina si el ayuno es una opción razonable o un factor limitante.

7. Preguntas frecuentes sobre entrenar en ayunas en Madrid — FAQ extendida

Las 10 preguntas más frecuentes sobre el entrenamiento en ayunas que me hacen mis clientes de Yoofit Chamartín — respondidas con la teoría científica real detrás de cada respuesta.

¿Entrenar en ayunas realmente quema más grasa?

La respuesta corta es sí — DURANTE la sesión. La respuesta completa es que esa mayor oxidación de grasa durante el ejercicio no se traduce automáticamente en más pérdida de grasa corporal total a lo largo del día. El meta-análisis de Aird et al. (British Journal of Nutrition, 2018), con 46 estudios controlados, es la referencia científica más sólida disponible y confirma exactamente esto.

El mecanismo es simple: si el cuerpo quema más grasa durante el entrenamiento en ayunas pero luego tiene más hambre o compensa con mayor ingesta calórica en el resto del día, el balance total no favorece una mayor pérdida de grasa. El cuerpo tiene mecanismos muy eficientes de compensación energética.

Lo que realmente determina la pérdida de grasa a largo plazo es el balance calórico total del día — no si hubo o no ayuno antes de una sesión concreta. Esta es la conclusión que los grandes investigadores del campo, como Brad Schoenfeld, llevan años defendiendo.

 

¿Pierdo músculo si entreno en ayunas?

El riesgo existe, especialmente en sesiones largas o de alta intensidad. Durante el ejercicio prolongado en ayunas, el cuerpo puede recurrir a los aminoácidos del tejido muscular — especialmente los de cadena ramificada — como fuente de energía cuando las reservas de glucógeno están bajas. Este proceso se denomina catabolismo muscular y puede comprometer tanto el rendimiento en la sesión como la recuperación posterior.

El riesgo es mayor en personas que ya tienen un déficit calórico significativo, en mujeres mayores de 40 años con mayor tendencia a la pérdida muscular por cambios hormonales, y en cualquier persona que esté intentando ganar o preservar masa muscular mientras pierde grasa.

La forma más sencilla de mitigar ese riesgo sin romper el ayuno: tomar aminoácidos esenciales (EAA o BCAA) disueltos en agua antes del entrenamiento. Proporcionan el sustrato proteico que previene el catabolismo sin estimular significativamente la insulina ni romper el estado metabólico del ayuno.

 

¿Es mejor el cardio o la fuerza en ayunas para perder grasa?

Si el objetivo es entrenar en ayunas con la menor penalización de rendimiento posible, el cardio de intensidad baja-moderada — zona 2, caminata rápida, bicicleta estática a ritmo tranquilo — es la opción más razonable. Este tipo de ejercicio ya utiliza prioritariamente las grasas como combustible incluso con alimentación previa, por lo que la diferencia entre ayunas y sin ayunas en términos de oxidación de grasa es menor que en ejercicios de alta intensidad.

El entrenamiento de fuerza en ayunas es el que tiene mayor desventaja de rendimiento. Las series pesadas requieren glucosa para la vía glucolítica, que es el mecanismo energético dominante en ejercicios de alta intensidad y corta duración. Sin ese sustrato, las series de sentadillas, peso muerto o press pesado producen un rendimiento inferior — menos peso, menos repeticiones, menos estímulo muscular.

Mi recomendación en Yoofit Chamartín: si entrenas fuerza, come algo antes — aunque sea mínimo. Si haces cardio suave de 30-40 minutos en zona 2, el ayuno es compatible sin penalización significativa.

 

¿El ayuno intermitente y el ayuno antes de entrenar son lo mismo?

No. Son dos conceptos relacionados pero distintos. El ayuno intermitente es un patrón de alimentación que restringe la ventana en la que se come — por ejemplo, la estrategia 16:8, donde se come solo durante 8 horas del día. El entrenamiento en ayunas hace referencia específicamente a entrenar sin haber comido previamente, habitualmente en la franja matutina tras el ayuno nocturno.

Una persona puede hacer ayuno intermitente sin entrenar en ayunas — simplemente entrenando dentro de su ventana de alimentación. Y una persona puede entrenar en ayunas sin seguir un protocolo formal de ayuno intermitente — simplemente desayunando después de la sesión de entrenamiento matutina.

Los beneficios atribuidos al ayuno intermitente — mejora de la sensibilidad a la insulina, ciertos efectos sobre la autofagia celular — no dependen específicamente de entrenar en ayunas. Son consecuencia del patrón de restricción horaria de la ingesta, independientemente de si coincide con el momento del entrenamiento.

 

¿Las mujeres deben evitar entrenar en ayunas?

La evidencia disponible sugiere que las mujeres son más sensibles a los efectos del ayuno sobre el eje hormonal hipotálamo-hipófisis-ovarios. En algunas mujeres, especialmente en la etapa fértil, el entrenamiento en ayunas prolongado o de alta intensidad puede alterar la regularidad del ciclo menstrual por el estrés metabólico que genera.

Nieves González, nutricionista especialista en entrenamiento citada por Infobae España en mayo de 2026, advierte directamente: entrenar en ayunas puede alterar el ciclo hormonal de algunas mujeres. No ocurre en todas, pero sí en aquellas con mayor sensibilidad hormonal o en situaciones de déficit calórico ya existente.

Mi recomendación para clientas de Yoofit Chamartín: si notas irregularidades en el ciclo, mayor fatiga, peor recuperación o cambios en el estado de ánimo relacionados con el entrenamiento en ayunas, es una señal clara de que tu cuerpo está pagando un coste hormonal. En ese caso, tomar algo antes del entrenamiento es la decisión correcta — independientemente de los supuestos beneficios del ayuno.

 

¿Cuánto tiempo puede durar un entrenamiento en ayunas sin riesgo?

La duración segura depende directamente del tipo de entrenamiento. Para cardio suave — zona 2, caminata rápida, bicicleta tranquila — sesiones de hasta 45-60 minutos suelen ser bien toleradas por la mayoría de personas en buen estado nutricional general. El cuerpo tiene suficiente glucógeno residual y ácidos grasos disponibles para ese tipo de esfuerzo.

Para entrenamiento de fuerza o HIIT, la ventana se reduce a 30-40 minutos antes de que el rendimiento empiece a declinar de forma notable en la mayoría de personas. Por encima de ese tiempo con alta intensidad, el riesgo de hipoglucemia, fatiga excesiva y catabolismo muscular aumenta.

La señal más fiable para saber si estás superando tu límite: mareo, temblores, pérdida de concentración, debilidad muscular desproporcionada. Si aparecen, no es cuestión de disciplina — es el cuerpo indicando que necesita combustible. En ese momento, tomar un gel energético, un plátano o cualquier fuente de glucosa de rápida absorción es la decisión correcta.

 

¿El café antes de entrenar en ayunas cuenta como ‘romper el ayuno’?

El café solo — sin leche, sin azúcar — no estimula significativamente la insulina y no rompe el ayuno en términos metabólicos. Su contenido calórico es prácticamente nulo y sus efectos sobre el metabolismo de la glucosa son mínimos en comparación con cualquier alimento. De hecho, la cafeína tiene efectos ergogénicos documentados — mejora el rendimiento cognitivo y puede aumentar ligeramente la oxidación de grasa — que hacen del café en ayunas una combinación razonable.

Lo que sí puede romper el ayuno de forma significativa: el café con leche, los lattes, los batidos de proteína o cualquier fuente de calorías — incluso pequeña. No porque una cantidad pequeña sea metabólicamente catastrófica, sino porque sí estimula la insulina de forma mensurable y cambia el estado metabólico del ayuno.

En la práctica, el café negro 30-45 minutos antes del entrenamiento en ayunas es una estrategia razonable y bien tolerada por la mayoría de personas. Mejora el rendimiento, aumenta la alerta y añade un efecto termogénico suave — sin comprometer los posibles beneficios del estado de ayuno.

 

¿Qué debería comer si decido no entrenar en ayunas?

Depende del tiempo disponible antes de entrenar. Si tienes 2-3 horas: una comida completa con proteína magra (pollo, huevos, atún), carbohidratos de digestión media (arroz, avena, pan integral) y poca grasa. Si tienes 1-2 horas: algo más ligero pero completo — yogur griego con avena y plátano, o tostada integral con pavo. Si tienes 30-60 minutos: un snack de rápida digestión — plátano, una pieza de fruta, un pequeño puñado de dátiles, o un vaso de leche.

Lo que hay que evitar en cualquier caso: alimentos ricos en grasa o fibra justo antes de entrenar, porque ralentizan la digestión y pueden producir malestar gástrico durante la sesión. Las grasas saludables — aguacate, frutos secos — son magníficas para la salud general pero malas para el pre-entrenamiento inmediato.

Para el entrenamiento de fuerza específicamente, la combinación de carbohidratos de digestión media más proteína es la que mejor función de rendimiento produce. Los carbohidratos llenan el glucógeno muscular disponible y la proteína eleva los aminoácidos en sangre, reduciendo el catabolismo muscular durante la sesión.

 

¿Entrenar en ayunas funciona mejor para perder la grasa abdominal?

No existe evidencia científica que demuestre que el entrenamiento en ayunas produce una mayor pérdida de grasa abdominal específica en comparación con el entrenamiento con alimentación previa. La idea de que el ayuno ‘ataca’ específicamente la grasa del abdomen es una versión del mito de la reducción localizada de grasa — que tampoco tiene respaldo científico.

La grasa abdominal — especialmente la visceral — responde a tres factores: balance calórico negativo mantenido en el tiempo, control del cortisol (el estrés eleva el cortisol que favorece el almacenamiento de grasa visceral) y entrenamiento de fuerza que mejora la sensibilidad a la insulina. El ayuno puede contribuir indirectamente al balance calórico — pero no actúa de forma específica sobre la grasa abdominal.

Irónicamente, el entrenamiento en ayunas de alta intensidad puede elevar el cortisol de forma más pronunciada que el entrenamiento con alimentación previa — lo que podría favorecer precisamente el almacenamiento de grasa visceral en personas predispuestas. No es un riesgo universal, pero es un matiz que el marketing del ayuno ignora completamente.

 

¿Puedo empezar a entrenar en ayunas si nunca lo he hecho?

Sí, pero con progresión. El primer error que veo en clientes de Yoofit Chamartín que quieren probar el entrenamiento en ayunas es empezar directamente con una sesión de fuerza de 60 minutos. La forma correcta de introducirlo es gradual: empieza con 20-30 minutos de cardio suave en ayunas durante 2 semanas para ver cómo responde tu cuerpo. Si te encuentras bien — sin mareos, sin fatiga excesiva, sin pérdida de rendimiento notable — puedes ir alargando o añadiendo algo de trabajo de fuerza moderado.

Las señales que indican que el ayuno no es la opción adecuada para ti: mareo persistente, fatiga excesiva las horas posteriores al entrenamiento, mayor hambre que se compensa comiendo más (anulando el propósito del ayuno), irritabilidad o dificultad de concentración en las horas siguientes, o empeoramiento del rendimiento progresivo a lo largo de las semanas.

Si cualquiera de esas señales aparece de forma consistente, el entrenamiento en ayunas no es la estrategia correcta para ti en este momento — y no hay ningún mérito especial en persistir. La mejor estrategia de entrenamiento es la que produces resultados con la mayor calidad de vida posible. En Yoofit Chamartín evaluamos en la primera sesión el protocolo que mejor se adapta a tu perfil, tu objetivo y tu realidad diaria.

¿Entrenar en ayunas o no? La pregunta correcta no es esa

Después de leer todo esto, la conclusión debería ser clara: el entrenamiento en ayunas no es la solución mágica que promete Instagram, ni el error catastrófico que advierten otros. Es una herramienta con ventajas e inconvenientes que dependen completamente de tu objetivo, tu tipo de entrenamiento, tu perfil hormonal y tu capacidad de mantener el balance calórico del día.

La pregunta que realmente importa no es si entrenas en ayunas o no. Es si tu plan de entrenamiento y nutrición está bien diseñado para tu objetivo real. Porque una persona que toma decisiones basadas en el mito del ayuno pero tiene el resto del plan mal diseñado va a tener exactamente los mismos resultados que quien no hace nada.

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