Entrenamiento de fuerza para prevenir la osteoporosis en mujeres: lo que dice la ciencia

Mujer madura entrenando fuerza con supervisión en , Chamartín, Madrid, para prevenir la osteoporosis

Entrenamiento de fuerza para prevenir la osteoporosis en mujeres: lo que dice la ciencia

Entrenamiento de fuerza para prevenir la osteoporosis en mujeres: lo que dice la ciencia

Te lo dijeron en la consulta con pocas palabras: «densidad ósea baja, riesgo de fractura». Y te fuiste a casa sin saber exactamente qué podías hacer. Quizás te recetaron calcio, quizás vitamina D. Quizás te dijeron que «evitaras caídas». Pero nadie te dijo que existe una herramienta no farmacológica con décadas de evidencia científica capaz de frenar y en muchos casos revertir esa pérdida. Se llama entrenamiento de fuerza. Y este artículo es para que lo entiendas.

 

⚡ Lo esencial en 30 segundos — 5 datos que cambian la perspectiva

  • La osteoporosis afecta a 1 de cada 3 mujeres mayores de 50 años en España — la mayoría sin saberlo.
  • Las mujeres pierden hasta el 20% de su densidad ósea en los 5-7 años posteriores a la menopausia.
  • El entrenamiento de fuerza es el estímulo mecánico más potente para que el hueso regenere tejido óseo nuevo.
  • Estudios publicados en PubMed confirman mejoras medibles en densidad mineral ósea en 20-24 semanas de entrenamiento supervisado.
  • No hace falta levantar grandes pesos: los ejercicios de impacto controlado y carga progresiva son suficientes y seguros con supervisión.

 

Mujer madura entrenando fuerza con supervisión en Yoofit, Chamartín, Madrid, para prevenir la osteoporosis

 

🔍 Lo que nadie te dice sobre la osteoporosis y el ejercicio

La mayoría de los médicos de atención primaria no tienen tiempo de explicar que el hueso no es un material inerte: es un tejido vivo que se remodela constantemente en respuesta a los estímulos mecánicos que recibe. Cuando ese estímulo desaparece (sedentarismo, pérdida de masa muscular, caída del estrógeno), el hueso pierde densidad.

Lo que nadie te dice es que ese proceso puede invertirse a cualquier edad con el estímulo correcto. No solo ralentizarse: en muchas mujeres, los marcadores de densidad ósea mejoran de forma objetiva y medible en menos de seis meses de entrenamiento de fuerza bien diseñado.

El problema no es que no existan soluciones. El problema es que casi nadie te las explica con claridad.

 

Qué es la osteoporosis y por qué afecta más a las mujeres

La osteoporosis es una enfermedad metabólica ósea que se caracteriza por la disminución de la densidad mineral ósea (DMO) y el deterioro de la microarquitectura del tejido óseo. El resultado es un hueso más frágil, más poroso, con mayor riesgo de fractura ante impactos que en condiciones normales no supondrían ningún problema.

Se la llama «la enfermedad silenciosa» porque no duele, no da síntomas visibles y muchas mujeres solo se enteran de que la tienen cuando ya han sufrido una fractura. Las más comunes son las de muñeca, cadera y vértebras, y sus consecuencias en términos de calidad de vida y mortalidad son muy significativas.

Según datos recogidos por Quirónsalud Madrid, en España se producen más de 25.000 fracturas de cadera al año relacionadas con la osteoporosis, con una mortalidad asociada del 20-30% en el primer año. Y la Sociedad Española de Reumatología estima que 1 de cada 3 mujeres mayores de 50 años tiene osteoporosis diagnosticable.

Las mujeres tienen mayor riesgo que los hombres por tres razones estructurales: tienen una masa ósea de partida menor, su proceso de remodelado óseo está más vinculado al estrógeno (una hormona que cae bruscamente en la menopausia), y viven más años, lo que prolonga el tiempo de exposición a la pérdida ósea.

 

El rol del estrógeno en la densidad ósea: qué ocurre en la menopausia

El estrógeno es mucho más que una hormona reproductiva. En el contexto óseo, actúa como un regulador fundamental del equilibrio entre osteoblastos (células que forman hueso nuevo) y osteoclastos (células que destruyen hueso viejo). Mientras el estrógeno está presente en niveles normales, este equilibrio se mantiene y la densidad ósea se conserva.

En la menopausia, la producción de estrógeno cae de forma brusca. Los osteoclastos quedan sin freno y la destrucción ósea supera a la formación durante varios años. El resultado es una pérdida acelerada de densidad ósea que puede alcanzar el 3-5% anual en los primeros años postmenopáusicos.

La buena noticia es que este proceso, aunque no puede detenerse completamente, sí puede modularse de forma muy significativa con dos herramientas: la nutrición adecuada (especialmente calcio y vitamina D) y el entrenamiento de fuerza, que actúa sobre el hueso por una vía completamente independiente del estrógeno: la carga mecánica.

 

🤔 La pregunta que deberías hacerte: ¿Cuántos años llevas sin someter a tus huesos a una carga progresiva real? El cuerpo mantiene lo que usa y pierde lo que no usa. Si tus huesos no reciben estímulo mecánico suficiente, no tienen razón para mantener su densidad. El entrenamiento de fuerza es ese estímulo.

 

Por qué el entrenamiento de fuerza es el mejor tratamiento no farmacológico para la osteoporosis

El hueso responde a la carga mecánica de forma similar a como el músculo responde al entrenamiento: bajo estrés controlado, se activan los osteoblastos y se estimula la formación de nuevo tejido óseo. Este fenómeno se conoce como la Ley de Wolff, formulada en el siglo XIX y confirmada por décadas de investigación moderna.

Los ejercicios de impacto (que generan fuerzas de reacción en el suelo) y los ejercicios de carga progresiva (que someten al hueso a tensión muscular) son los dos mecanismos más potentes para estimular la remodelación ósea. Caminar no es suficiente: el hueso necesita un estímulo mayor del que proporciona la actividad cotidiana.

Un estudio publicado en PubMed (33611244) confirma que el entrenamiento de resistencia en mujeres posmenopáusicas produce mejoras significativas en la densidad mineral ósea de cadera y columna lumbar en 12-24 semanas. Un segundo estudio (PubMed 40982103) vincula directamente la sarcopenia (pérdida de masa muscular) con el riesgo de osteoporosis y fracturas, confirmando que muscle y hueso deben trabajarse juntos.

Biotech Spain recoge que «la fuerza es la aliada del hueso tras la menopausia», y que los programas de entrenamiento de fuerza supervisado son la intervención con mayor respaldo científico entre las no farmacológicas para mejorar la densidad ósea en mujeres posmenopáusicas.

Según 65yMás, el entrenamiento de fuerza en mujeres posmenopáusicas también mejora el equilibrio y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas — que es, en última instancia, lo que determina si una osteoporosis se convierte en una fractura con consecuencias graves.

 

Ejercicios recomendados y ejercicios contraindicados con osteoporosis

Esta es la tabla más práctica de este artículo. Guárdala o compártela con tu médico o fisioterapeuta:

 

TIPO DE EJERCICIO ✅ RECOMENDADO ❌ CONTRAINDICADO / CON PRECAUCIÓN
Sentadilla ✅ Sentadilla goblet con mancuerna — carga lumbar moderada, trabajo de cuádriceps y glúteo ⚠️ Sentadilla profunda con barra en espalda si hay osteoporosis vertebral severa
Peso muerto ✅ Peso muerto rumano con mancuernas — estímulo de cadera y columna con carga controlada ⚠️ Peso muerto convencional con cargas altas sin supervisión especializada
Empuje ✅ Press de pecho con mancuernas en banco, press de hombros sentada ❌ Flexiones en suelo si hay osteoporosis de muñeca severa
Tracción ✅ Remo con mancuerna, jalón al pecho en polea ✅ Todos seguros — excelentes para la columna torácica y postura
Impacto ✅ Escaleras, saltos de baja altura sobre superficie blanda, step bajo ❌ Impacto de alta intensidad (saltar a la comba, correr en superficies duras con osteoporosis avanzada)
Core ✅ Plancha, bird dog, puente de glúteos, dead bug ❌ Crunches abdominales (flexión de columna bajo carga — riesgo de fractura vertebral)
Cardio ✅ Caminata rápida, bicicleta, elíptica ❌ Natación sola como única actividad (no carga mecánica — no estimula el hueso)

 

Fuente: Quirónsalud Madrid, bhealthy.es, Healthyfitness.es y PubMed 33611244.

 

Protocolo seguro de entrenamiento de fuerza para osteoporosis u osteopenia: 3 días por semana

Este protocolo está diseñado específicamente para mujeres con diagnóstico de osteopenia o osteoporosis leve-moderada, sin fractura reciente. Siempre debe adaptarse a la situación individual de cada persona.

 

DÍA 1 — TREN INFERIOR + CORE (lunes)

  • Calentamiento: 8 min bicicleta o caminata en rampa + movilidad de cadera y tobillo
  • Sentadilla goblet con mancuerna: 3 series × 10-12 repeticiones
  • Peso muerto rumano con mancuernas: 3 × 10
  • Step-up a banco bajo: 3 × 10 cada pierna
  • Puente de glúteos con peso en cadera: 3 × 12
  • Bird dog (cuadrupedia): 3 × 10 cada lado
  • Vuelta a la calma: estiramientos de isquiotibiales, cuádriceps y glúteos — 5-8 min

 

DÍA 2 — TREN SUPERIOR + POSTURA (miércoles)

  • Calentamiento: movilidad de hombros, rotación torácica, activación de escápulas
  • Remo con mancuerna (un brazo): 3 × 10 cada lado
  • Press de hombros con mancuernas sentada: 3 × 10
  • Jalón al pecho en polea o con banda: 3 × 12
  • Face pull con banda: 3 × 15 (clave para la postura y la cifosis torácica)
  • Plancha isométrica: 3 × 20-25 segundos
  • Press de pecho con mancuernas en banco: 3 × 10

 

DÍA 3 — CUERPO COMPLETO + EQUILIBRIO (viernes)

  • Calentamiento: trabajo de propiocepción — apoyo monopodal 30 seg cada pierna
  • Zancada estática (lunge) con mancuernas: 3 × 10 cada pierna
  • Peso muerto con una pierna (sin carga o mancuerna ligera): 3 × 8 cada lado
  • Remo en polea baja o con banda: 3 × 12
  • Elevación de talones de pie (para el hueso del pie y tobillo): 3 × 20
  • Plancha lateral: 3 × 15 segundos cada lado
  • Vuelta a la calma: estiramientos globales + respiración diafragmática

 

⚠️ Importante: Este protocolo debe adaptarse siempre con un especialista en función del resultado de la densitometría, la localización de la pérdida ósea (cadera vs columna vs ambas) y la presencia de otras patologías asociadas. Marcos trabaja en coordinación con el médico y el fisioterapeuta de cada clienta.

 

Progresión en 20 semanas: lo que puedes esperar

 

FASE OBJETIVO Y ADAPTACIONES ESPERADAS
Semanas 1-4 — Aprendizaje Dominar la técnica de los movimientos básicos. Activación neuromuscular. Sin cargas altas. El cuerpo aprende los patrones de movimiento.
Semanas 5-8 — Adaptación Inicio de progresión de carga. Mejora del equilibrio y la coordinación. Primeras adaptaciones musculares y óseas a nivel celular.
Semanas 9-12 — Consolidación Carga moderada en todos los ejercicios. Mejora perceptible de la fuerza. Primeras revisiones de progreso con el especialista.
Semanas 13-16 — Progresión Aumento de volumen e intensidad. Introducción de variantes más exigentes según tolerancia. Mejora del equilibrio y reducción del riesgo de caídas.
Semanas 17-20 — Resultados Mejoras objetivas en densidad ósea confirmables mediante densitometría de control. Aumento de fuerza funcional. Mejora de la calidad de vida percibida.

 

Fuente: SciELO y PubMed 40982103 documentan resultados medibles en densidad ósea en períodos de 20-24 semanas de entrenamiento supervisado.

 

📊 CASO REAL — Carmen, 58 años, Madrid (Chamartín)

«Me dijeron que tenía osteopenia en columna y cadera y que tenía que tomar calcio. Empecé a entrenar con Marcos porque un médico amigo me dijo que el ejercicio de fuerza era lo más importante. A las 20 semanas, mi densitometría de control mostró una mejora del 3,2% en cadera y un 2,8% en columna lumbar. El médico me preguntó qué había hecho diferente. Le dije que había empezado a levantar pesas.»

 

Carmen, 58 años, llegó a Marcos en enero de 2025 con diagnóstico de osteopenia en cadera y columna lumbar (T-score de -1,8 en cadera). Protocolo de 20 semanas, 3 sesiones semanales. Resultados:

  • Densidad mineral ósea cadera: mejora del 3,2% (densitometría de control en junio 2025)
  • Densidad mineral ósea columna lumbar: mejora del 2,8%
  • Fuerza en sentadilla: de cero carga a 25 kg con técnica correcta
  • Equilibrio monopodal: de 8 segundos a 32 segundos (test clínico)
  • Caídas en los 20 semanas: 0
  • Calidad de vida percibida: pasa de 5/10 a 8/10 en escala autorreferida

 

⚠️ Cuándo este protocolo necesita adaptación específica

El protocolo estándar de entrenamiento de fuerza para osteoporosis debe modificarse o requerir evaluación médica adicional en los siguientes casos:

  • Fractura vertebral reciente (menos de 12 meses): el protocolo debe ser mucho más conservador y orientado a la estabilización.
  • Osteoporosis severa (T-score por debajo de -2,5) con múltiples fracturas previas: trabajo de intensidad muy baja e impacto mínimo.
  • Hipercifosis torácica pronunciada: los ejercicios de carga axial (peso encima de la espalda) están contraindicados.
  • Tratamiento farmacológico activo con bifosfonatos o denosumab: el ejercicio es compatible y recomendado, pero los umbrales de carga pueden ajustarse.
  • Patología cardiovascular no controlada: evaluación cardiológica antes de iniciar.

En todos estos casos el objetivo es adaptar, nunca contraindicar el ejercicio de forma absoluta.

 

💬 Marcos dice…

«Cuando una mujer llega a mi consulta con un diagnóstico de osteopenia, lo primero que le digo es: esto no es una sentencia, es una señal de que el cuerpo necesita un estímulo que no ha estado recibiendo. Mi trabajo es darle ese estímulo de forma segura, progresiva y con toda la evidencia científica detrás. Los huesos responden. Siempre responden.»

[Marcos Mentrena, entrenador personal especialista en readaptación · Chamartín, Madrid]

 

10 preguntas frecuentes sobre entrenamiento de fuerza y osteoporosis

 

1. ¿Puedo hacer pesas si tengo osteoporosis?

Sí, y en la mayoría de los casos es exactamente lo que deberías hacer. El miedo a que el ejercicio de fuerza sea peligroso con osteoporosis es comprensible, pero está basado en una confusión entre tipos de ejercicio. No todos los ejercicios son iguales: los ejercicios de carga progresiva y los de impacto controlado son precisamente los que más benefician al hueso.

La clave está en la adaptación del programa a tu situación específica. No es lo mismo tener una osteopenia leve en columna que una osteoporosis severa con fractura previa. Cada diagnóstico requiere un enfoque diferente, y esa adaptación es la que hace que el ejercicio sea no solo seguro, sino terapéutico.

Lo que los estudios confirman de forma consistente, incluyendo los publicados en PubMed, es que las mujeres con osteoporosis que no hacen ejercicio de fuerza tienen peor evolución que las que sí lo hacen con supervisión. La inactividad no protege los huesos: los deteriora aún más rápido.

 

2. ¿Qué ejercicios debo evitar con osteoporosis?

Los ejercicios que generan flexión de columna bajo carga son los de mayor riesgo en mujeres con osteoporosis vertebral. El ejemplo más común son los crunches o abdominales clásicos, que aplican una fuerza de compresión y flexión sobre las vértebras que puede provocar microfracturas o fracturas por compresión en hueso osteoporótico.

Tampoco son recomendables los ejercicios de impacto de alta intensidad sin progresión previa (saltar sin preparación, correr en superficies duras con osteoporosis avanzada) ni los ejercicios con carga axial alta sobre la columna sin una técnica perfectamente consolidada.

La natación, aunque es un ejercicio excelente para muchos otros propósitos, no es útil para la osteoporosis porque el agua elimina la carga gravitatoria y el estímulo mecánico necesario para que el hueso regenere. No es contraproducente, pero no puede ser la única actividad si el objetivo es mejorar la densidad ósea.

 

3. ¿El entrenamiento de fuerza puede revertir la osteoporosis?

La palabra «revertir» debe usarse con precisión. En casos de osteopenia (estadio previo a la osteoporosis), el entrenamiento de fuerza puede en muchos casos normalizar los valores de densidad ósea hasta salir del rango de diagnóstico. En casos de osteoporosis establecida, la mejora es real y medible, pero el objetivo es mejorar los marcadores y reducir el riesgo de fractura, no necesariamente alcanzar los valores de una persona joven.

Los estudios publicados en PubMed documentan mejoras de entre el 1% y el 4% en densidad mineral ósea en programas de 20-24 semanas. Puede parecer poco en términos absolutos, pero en el contexto de la osteoporosis es muy significativo: una mejora del 1% en densidad ósea de cadera equivale aproximadamente a una reducción del 6% en el riesgo de fractura.

La realidad clínica que documenta Marcos con sus clientas es que la mayoría de mujeres que completan 20 semanas de protocolo supervisado muestran mejoras medibles en su densitometría de control, mejoras en fuerza funcional, y una reducción del riesgo de caídas que es el factor más directamente vinculado a las fracturas.

 

4. ¿Cuántas veces por semana debo entrenar si tengo osteoporosis?

Tres sesiones semanales es el estándar recomendado por la evidencia científica para mujeres con osteoporosis. Esa frecuencia proporciona el estímulo suficiente para activar los osteoblastos y mantener el proceso de remodelación ósea activo, con el descanso necesario para la recuperación.

En las primeras 4 semanas, si hay poca tolerancia al ejercicio o mucho sedentarismo previo, puede comenzarse con 2 sesiones semanales y añadir la tercera en la semana 3-4. La progresión gradual es fundamental para que el cuerpo se adapte sin sobrecargar los tejidos.

Lo que no se recomienda es entrenar con cargas altas todos los días sin descanso. El hueso, como el músculo, necesita 48 horas de recuperación entre sesiones de carga para que el proceso de remodelación ósea sea efectivo.

 

5. ¿Necesito una autorización médica para empezar a entrenar con osteoporosis?

En sentido estricto no es legalmente obligatorio, pero en la práctica es muy recomendable. Un entrenador personal responsable con clientas con osteoporosis siempre trabaja con la información del diagnóstico: T-score de la densitometría, localización de la pérdida ósea, presencia de fracturas previas y tratamiento farmacológico activo.

En Chamartín, Madrid, Marcos solicita a todas sus clientas con diagnóstico de osteoporosis o patologías de base que compartan el informe médico o que obtengan una valoración de su médico antes de empezar. No como trámite burocrático, sino porque esa información es necesaria para diseñar un programa seguro y eficaz.

Si tu médico no está familiarizado con el ejercicio de fuerza como herramienta terapéutica para la osteoporosis, puede ser útil llevarle el informe de la densitometría y el programa de entrenamiento diseñado por el especialista en readaptación. El diálogo entre profesionales es siempre beneficioso para la clienta.

 

6. ¿El calcio y la vitamina D son suficientes sin hacer ejercicio?

No. El calcio y la vitamina D son necesarios para la mineralización ósea, pero no son suficientes por sí solos para prevenir o revertir la osteoporosis. Sin el estímulo mecánico del ejercicio de carga, el calcio no encuentra el «mensaje» que le indica al hueso que necesita depositar mineral.

Es la combinación la que funciona: calcio y vitamina D en dosis adecuadas, más el estímulo mecánico del entrenamiento de fuerza, más una alimentación con proteína suficiente para mantener la masa muscular. Los tres factores son necesarios y se potencian mutuamente.

Los estudios revisados en bhealthy.es y la Sociedad Española de Reumatología concluyen que el ejercicio de fuerza supervisado es el complemento más eficaz de cualquier tratamiento farmacológico o suplementario para la osteoporosis. No sustituye a la medicación cuando esta está indicada, pero la potencia de forma significativa.

 

7. ¿A qué edad es demasiado tarde para empezar a entrenar para mejorar la densidad ósea?

No existe una edad a partir de la cual el hueso deje de responder al estímulo mecánico. Estudios realizados en mujeres de más de 70 años documentan mejoras medibles en densidad mineral ósea y en equilibrio con programas de entrenamiento de fuerza adaptados. El hueso responde a la carga a cualquier edad.

Lo que cambia con la edad es la intensidad de la respuesta (los resultados son más lentos) y las adaptaciones necesarias del programa (cargas menores, más énfasis en equilibrio y prevención de caídas). Pero el principio fisiológico no cambia: el hueso que recibe carga mecánica regular mantiene y mejora su densidad.

En Chamartín, Marcos trabaja con mujeres a partir de los 45 años y también con mujeres de más de 70. El programa siempre parte de la situación individual de cada persona, no de un protocolo estándar por grupos de edad.

 

8. ¿Cómo sé si el entrenamiento está funcionando sobre mis huesos?

La forma objetiva de medir el efecto del entrenamiento sobre la densidad ósea es la densitometría ósea (DEXA), una prueba de imagen sencilla, sin radiación significativa, que mide la densidad mineral ósea en cadera y columna. Se recomienda repetirla a los 12-18 meses del inicio del programa.

Antes de que llegue esa revisión, hay indicadores funcionales que confirman que el programa está funcionando: aumento de la fuerza en los ejercicios, mejora del equilibrio (mayor tiempo en apoyo monopodal), reducción de la fatiga diaria y mejora de la postura. Estos cambios son paralelos a la adaptación ósea.

Un marcador bioquímico útil es la fosfatasa alcalina ósea y otros marcadores de remodelación ósea, que pueden medirse en analítica. En algunos casos, el médico los solicita para monitorizar la respuesta al tratamiento (farmacológico o de ejercicio). Consultar con el médico en la próxima revisión.

 

9. ¿El entrenamiento de fuerza ayuda también a prevenir las caídas?

Sí, y este es un beneficio que muchas veces se olvida pero que en el contexto de la osteoporosis puede ser incluso más importante que la mejora de la densidad ósea. La osteoporosis en sí no produce fracturas: las produce la combinación de hueso frágil más una caída. Eliminar las caídas es tan importante como mejorar el hueso.

El entrenamiento de fuerza mejora el equilibrio, la coordinación y la velocidad de reacción. Fortalece los músculos de las piernas y el core que actúan como sistema de estabilización ante un tropiezo o desequilibrio. En mujeres mayores de 60 años, los programas de fuerza y equilibrio reducen la incidencia de caídas en un 30-40% según la evidencia recogida en 65yMás.

En la práctica, clientas de Marcos que llevan 6 meses de entrenamiento reportan de forma consistente que se sienten más seguras al caminar, más estables en situaciones cotidianas (bajar escaleras, moverse en superficie irregular) y menos ansiosas ante el riesgo de caída. Ese cambio en la confianza es en sí mismo una mejora de calidad de vida medible.

 

10. ¿En qué se diferencia el entrenamiento con un especialista en readaptación del entrenamiento convencional?

Un entrenador personal generalista trabaja principalmente con personas sanas buscando mejorar su condición física. Un especialista en readaptación tiene formación específica en el trabajo con personas que tienen diagnósticos médicos, patologías musculoesqueléticas o condiciones como la osteoporosis, y está preparado para adaptar cada ejercicio a esa realidad clínica.

En la práctica, la diferencia es la capacidad de leer una densitometría, entender las implicaciones de un T-score de -2,0 en la elección de ejercicios y cargas, coordinar el trabajo con el médico o fisioterapeuta, y modificar el programa en tiempo real según la respuesta de la clienta. No es mejor o peor que un entrenador generalista: es un perfil diferente para una necesidad diferente.

Marcos tiene formación específica en readaptación al ejercicio y trabaja regularmente con mujeres con diagnóstico de osteoporosis, osteopenia, patologías de espalda y procesos postquirúrgicos. En Chamartín, Madrid, ofrece una sesión de valoración inicial en la que evalúa tu situación, revisa la información médica disponible y te explica exactamente qué programa se adaptaría a ti y por qué.

 

📖 MINI-GLOSARIO — Términos clave para entender tu diagnóstico

 

Osteoporosis: enfermedad metabólica ósea caracterizada por la reducción de la densidad mineral ósea y el deterioro de la microarquitectura del hueso. Resultado: hueso frágil con alto riesgo de fractura.

Osteopenia: estadio previo a la osteoporosis. Densidad ósea inferior a la normal pero sin alcanzar el umbral diagnóstico de la osteoporosis. Reversible con intervención adecuada.

Densitometría ósea (DEXA): prueba de imagen que mide la densidad mineral ósea en cadera y columna. Resultado expresado en T-score: entre 0 y -1 es normal; entre -1 y -2,5 es osteopenia; por debajo de -2,5 es osteoporosis.

Osteoblasto: célula especializada en la formación de nuevo tejido óseo. Se activa en respuesta a la carga mecánica. El entrenamiento de fuerza estimula directamente su actividad.

Osteoclasto: célula especializada en la reabsorción ósea (destrucción de hueso viejo). Sin el estrógeno como freno, los osteoclastos se vuelven hiperactivos en la posmenopausia.

DMO (Densidad Mineral Ósea): cantidad de mineral (principalmente calcio) contenida en un segmento de hueso, medida en gramos por centímetro cuadrado. Es el indicador principal de la resistencia ósea.

Sarcopenia: pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento. Estrechamente vinculada a la osteoporosis: sin músculo que tire del hueso, el estímulo para mantener la densidad ósea desaparece.

Ley de Wolff: principio fisiológico que establece que el hueso se adapta a las cargas mecánicas que recibe. A mayor carga (dentro de límites seguros), mayor densidad ósea. Es la base científica del entrenamiento de fuerza como herramienta terapéutica para la osteoporosis.

 

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